miércoles, 13 de mayo de 2020

Entrando a mi jardín...

En estas ultimas semanas de cuarentena,  he tenido la suerte de estar en casa. Protegidos, agradecidos y compartiendo.  He tenido tiempo de conectarme mas profundamente con mi alma y sentir el alma del planeta, de todos los seres que la habitan, de su luz.  En mi jardín, he podido, mucho más profundamente, sentir que tenemos un lugar donde podemos aprender tanto de esta época que estamos viviendo.  La sensación que se nos vino a muchos y sigue latente es incertidumbre...un soltar totalmente de cualquier expectativa y de soltar la manera de cómo vivíamos antes.  Estábamos acostumbrados a sentir cierta certeza y eso, para muchas personas, ha cambiado radicalmente.  En realidad siempre el futuro es impredecible, pero ahora es latente... Lo que me he percatado más y más es que tenemos una página en blanco donde podemos crear algo nuevo.   Dónde ponemos nuestra atención es importantísimo.  En  lugar de tener miedo, confiar.  En lugar de ver el vaso vació, verlo lleno.  Poder tener la habilidad de ver qué regalo nos está trayendo esta época.

 Teniendo mas tiempo para estar en mi casa, me empecé a adentrar a mi jardín...no he tenido ayuda con él  desde que empezamos la cuarentena.  Empecé a hacer un horario para atender a todas mis plantas, a organizarme para poder abonarlas y regarlas.  Ha sido un regalo muy grande el verlas como han respondido a ese tiempo que les he dedicado.  Y las siento tan contentas...  Me he dado espacios en donde solo observo mi jardín y me centro en estar presente.

Estas últimas semanas, he estado experimentando con observar mi jardín.  Hace unos días empecé a conectarme con una planta por vez.  La planta que me llamaba más la atención ese día.  La primera fue una mi Duranta amarilla.  Es un arbusto con hojas amarillas precioso.  Es el único que tengo en el jardín.  Cerré los ojos, me conecté con mi corazón y sentí la planta.  Le mandé un cordón rosado.  Le pedí que me comunicara  qué podía aprender de ella.  Lo que sentí que me dijo me encantó, me dio la sensación de sentir joy, alegría.  Su color amarillo vibrante en medio de tanto verde  más obscuro, me recordó a sentir alegría por las pequeñas cosas.  Se siente tan contenta de estar donde está y le encanta estar con la energía de las demás plantas en el jardín.

Ayer me conecté con una de mis Japanese Maple.  Es un arbolito pequeño con unas hojas parecidas a las del Liquidámbar.  Botaron sus hojas y ya se llenaron de hojas de verde tierno.  Tengo varios de estos arbolitos.  Conecté mi energía con la del arbusto.  Inmediatamente sentí calor en mi corazón, una sensación de calidez, como cuando uno saluda a un amigo querido que no ha visto.  Sentí claramente cómo podemos ser todos de una misma familia pero cada quién tan diferente.  Luego mi atención se expandió a todo mi jardín y luego al barranco que tengo atrás de la casa.  La sensación que tuve es de que todos somos diferentes, todos tenemos cualidades y aportamos a lo que hacemos.  Nadie es igual a nosotros, pero por esa razón, nos podemos compaginar y aportar los unos a los otros.

Conectarse con la naturaleza, con una planta, con una piedra, con la lluvia, la luna....es sólo cambiar la percepción de cómo vemos la realidad.  Qué creencias tenemos que pueden estar metidas en cuatro paredes o expansivas.  Es sólo abrir el corazón y poner la intención sin ninguna agenda.  Ayuda conectarse con la respiración y solo percibir con el corazón, nunca miente...

Que en esta época podamos ver nuestras diferencias como un regalo, que nos podamos acompañar y que nos sintamos unidos, aunque estemos a distancia.   Es época de cambiar de la separación a la unión.

domingo, 2 de junio de 2019

Tomarse el tiempo de ser

Jardin reflejo del Alma

Tomarse el tiempo de ser
Entro el invierno, la esperada lluvia.  Con los calores que hizo y el sol tan fuete muchas de mis plantas en el jardín estaban un poco resentidas .  Aproveche a echar broza a todo el jardín para que guardaran un poco de humedad y aguantaran mas la sequía. Pero no fue sino hasta que llegaron nuestros aguaceros que todo se puso verde... los sinsontles se pasaron cantando, enamorándose al agua...

Nada como un buen aguacero para sentarse a ver llover...como hacían  nuestros abuelos.  No había mucho mas que hacer que dejar pasar el agua para seguir.  Pero observar la lluvia tiene su magia... las luciernagas iluminan y vuelan aunque se este cayendo el cielo.  La delicia de observar y tomarse el tiempo de solo ser viendo un chaparrón.  Podemos poner la intención de limpiar pensamientos o sentimientos que no nos traen paz.  O sentarnos un momento en el atardecer, cuando empiezan a sonar los grillos, solo con la intención de conectarnos a la divinidad, a nuestro corazon.  

Tengo un duraznal  en mi jardín que  el año pasado ya no lo pode, así que esta enorme.  Me esta sirviendo para tapar un edificio que me hicieron justo atrás de mi casa.  Hoy que me
 senté en mi banquita del jardín, lo tenía a la vista.  Me sentí tan agradecida con el por servir de una cortina suave para guardar un poco nuestra privacidad. Terminé el día algo con la cabeza llena de palabras y de pensamientos... Le pedí al árbol permiso para ayudarme a limpiarme.  Uno de los regalos mas grandes que las plantas nos dan es el poder transmutar energías cargantes.  Para mi hoy esa energía cargante era la cantidad de pensamientos llenándome la cabeza. Puse mis pies sobre la tierra, y de mi centro del pecho (chakra corazón ) saqué un cordón rosado al tronco del árbol, lo pasé po sus raíces y luego lo jale por mi chakra raíz , (chakra 1) como un cordón.  El cordón entró pasando por mi  1a, 2a y 3a chakra hasta llegar a mi corazón  y repeti  el proceso.   Hice varias respiraciones y al rato, me sentí tranquila.  En un espacio donde solo  se pud

conecté a mi respiración y pude solo escuchar, los grillos, el ruido de la ciudad, un perro ladrando a lo lejos....es en ese espacio donde todo se expande en nuestro interior, donde todo es uno....la vida son solo momentos y el momento se pasa...el tiempo para y se expande cuando estamos en silencio..

Darse el tiempo de ser, por un momento al final del día, de no hacer, solo ser nos trae una sensación de que este día nos trajo magia, nos regreso a nuestro centro y pudimos  

sentir agradecimiento....

Al irme a dormir tuve la sensación de cerrar el día con paz.

domingo, 18 de junio de 2017




Mantenimiento del jardín como analogía en nuestra vida:

Empecé remodelando  jardines pequeños para luego después quedarme haciendo mantenimientos.  El jardín es algo con vida, cambia conforme las plantas crecen, se abona, se poda...Sobretodo crece increíblemente cuando llueve.  Es impresionante como nuestras plantas agradecen el agua, sobretodo de lluvia.

Conforme me adentré más haciendo mantenimientos me di cuenta que hay cierta  analogía con nuestra vida. 
Cuando le hacemos un mantenimiento a nuestro jardín necesitamos hacer varias cosas.  La idea del mantenimiento es que el jardín no pierda forma.  Dependiendo de su tamaño el jardín tiene que estar más manicurado si es pequeño o, si es más grande se puede dejar algo salvaje.  Pero igual siempre se necesita cuidar para que no se vuelva una jungla.

El mantener nuestro jardín también refleja en cómo nos sentimos, cómo dejamos fluir, cómo podamos situaciones que ya no nos nutren en nuestra vida. Cuando nuestro jardín está abandonado es lo mismo  que si nos abandonamos a nosotros mismos.  Siempre que entro a mi jardín o a cualquier jardín a podar o a trabajar lo primero que hago es agradecerle a las energías del jardín.  Agradezco a las plantas por dejarme entrar a trabajar.  

-La poda es de lo más necesario en un jardín, aparte del agua.    Ayuda a que las plantas se renueven, a darles forma.  Muchos arbustos  necesitan que les corten las ramas secas y esto sirve para que les  entre aire entre las ramas y así evitar plagas.  A veces necesitamos hacer una poda más drástica para darle vida a un seto o a acortarle las ramas a un árbol o arbustos que han crecido mucho. Necesitamos podar para dejar entrar luz a otras plantas más pequeñas. Qué en nuestras vidas necesitamos podar para dejar entrar luz...Las plantas necesitan luz y sol para vivir.  Aunque una planta sea de sombra tiene que tener luminocidad o no prospera.  Necesitamos luz en nuestra vida.  Cuando prendemos la luz en un cuarto que está obscuro, no queda nada de obscuridad...

Hay plantas que es necesario quitarles las hojas secas y podar la flor que está marchita hasta donde empieza el tallo.  Como los agapantos, los lirios, los acanthus, etc.    Cuando quitamos hojas y ramas secas, qué parte de nuestra vida necesita renovarse.  Qué situación tenemos que cortar o cambiar para poder crecer....Para los que hemos tenido la suerte de ir a bosques naturales, podemos ver que la naturaleza es tan sabia, que se renueva sola,  sin necesidad del humano. Tal vez nos enseña a aceptar el cambio y a observar.  

  A mi me encanta podar, me encanta ver cómo las plantas se benefician y mejoran y se renuevan.  Me encanta ver cómo empiezan a salir hojitas nuevas.  Mi Tía Carmen siempre me decía, "tienes que tener cuidado dónde podas corazoncito porque una vez cortas, ya no puedes pegar la rama"  Así que siempre observo qué rama o qué es lo que quiero lograr antes de empezar con la tijera.  Hay que tener también buenas herramientas, con buen filo.  Al terminar de usarlas, siempre es bueno secarlas y guardarlas en un lugar donde no se oxiden.

-Picamos o aireamos la tierra para que le entre oxígeno y agua.  También para que pueda absorber más fácil los fertilizantes.  La tierra se apelmaza con el sol y se lava con el agua. Tenemos nuestras amigas las lombrices que nos ayudan naturalmente a mover la tierra.   Cada año, es bueno echarle broza (material orgánico descompuesto) a todo el jardín.  Esto ayuda a que mantenga mejor la humedad en época de verano.  Nosotros también necesitamos escarbar un poco en nuestro corazón y ver qué creencias tenemos que cambiar y qué pensamientos nos están drenando. A quién tenemos que perdonar para poder empezar de nuevo.  Pero para poder sacarlos los tenemos que escarbar y ver dónde nosotros creamos nuestra realidad...Muchas veces lo más fácil es echarle la culpa a los demás de lo que nos afecta en nuestra vida.  Observando y aprendiendo a adentrarnos podemos llegar a nuestra alma para poder hacer los cambios que necesitamos.

-Esas malas hierbas...! cuando empieza a llover, es lo primero que empiezo a arrancar.  Sale monte por todos lados!! Y me disfruto arrancarlo , porque quiero ver limpio mi jardín.  Acabo de leer en un libro precioso que dice que a la tierra no le gusta estar desnuda.  Siempre le gusta que le crezca algo, al menos que no tenga nada de luz o que sea en un desierto donde no hay agua.  Empecé a ver las malas hierbas de otra manera.  Son tan fuertes y aguantadoras (resilient), pero igual, en un jardín pequeño o en nuestras macetas no las queremos por todos lados. Es increíble como los pájaros y el viento nos llevan las semillitas por todos lados.   Cuando tengo épocas en mi vida en donde siento que no salgo de darle vueltas a la cabeza pensamientos que no me nutren,  arranco monte con la intención de sacarlos de la mente y limpiar mis pensamientos.  En la simpleza de nuestro jardín podemos regresar a nuestro centro...si estamos dispuestos.

-Agua...ahhh...no hay nada más delicioso que las primeras lluvias, cuando podemos escuchar el agua que viene acercándose y luego oler a tierra húmeda.  Esos primeros aguaceros nuestros nos llenan el alma.  En los meses de verano,  tenemos que cuidar nuestra preciada agua.  A la hora de hacer un jardín o de sembrar algo nuevo tenemos que siempre considerar la necesidad de agua de la planta y de si vamos a tener suficiente para regarlas.  Tenemos que siempre estar conscientes de que nuestro jardín nos ofrece amorosamente un resguardo verde, pero tenemos responsabilidad de cuidarlo.  Somos parte de un todo y no podemos vernos separados de todo nuestro entorno.  Al regar nuestro jardín regamos nuestra alma.  Me encanta visualizar cómo el agua llega a las raíces de las plantas.

-Alimentarlas es parte importante de su crecimiento.  Es importante abonar para fortalecer raíces y producir hojas y flores sanas.  Es importante la luz y el sol y ese es gratis!! Las plantas reciben sol y esa luz ayuda a la producción de oxigeno, de azucares y almidones de la planta la cual la lleva por todo su tronco para alimentar a la planta.  Esta también absorbe minerales y agua de sus raíces.  Cuando vemos el milagro que hay todos los días en la naturaleza no nos queda más que estar agradecidos y verla con humildad.

Si tenemos un oasis en nuestra casa, por pequeño que sea, aunque tengamos solo macetas y lo cuidamos con amor y con consciencia, podemos llevar ese oasis a nuestro entorno.  Con la gente con la que compartimos, con la gente con la que nos atravesamos en la calle.  Podemos empezar a ver dónde podemos hacer cambios en nuestras vidas, dónde tenemos que sanar , dónde soltar lo que ya no nos nutre, dónde y a quién perdonar y perdonarnos para poder hacer el cambio que queremos ver en nuestras familias del alma y de sangre,  nuestro trabajo, nuestro país y en el planeta...


miércoles, 26 de abril de 2017


El jardín como contemplación

Nuestro jardín nos puede enseñar a bajar revoluciones.  Generalmente pasamos el día haciendo una y mil cosas pero no siendo.  Aprendimos a que para sentirnos útiles siempre tenemos que estar ocupados.  Sólo puedo hablar de mi experiencia y esa es la que puedo compartir...

En el jardín nos reconectamos con nosotros mismos de manera más profunda. En mi jardín tengo una banquita para sentarme.    Es un espacio que le llamo mi jardín secreto.  Empecé por obligarme a sentarme sin hacer nada por un tiempo.   Fue para una Semana Santa que decidí quedarme en casa y gozarme de la quietud.    Por supuesto, que tenía todo el tiempo del mundo, pero me obligué a no llenar los espacios haciendo mil cosas, como ordenar, ver tele, leer... Nos sentimos muy vulnerables si estamos solos con nosotros mismos.  Nos cuesta entrar en ese silencio que sólo nos lo da el estar con nuestra alma.  

 Lo primero que hacía era conectarme con mi respiración.  Respiré profundamente varias veces y me conecté con los sonidos que escuchaba.   Al principio de la semana había mucho ruido de los carros, pero conforme bajé revoluciones, empecé a escuchar otros sonidos.  Me di cuenta de la cantidad de pájaros que hay, me conecté con el sonido de las hojas con el aire, de los grillos...  Observé el movimiento de mis plantas con el viento.    Cuando venía un ventarrón, observé cómo los árboles se mecen pero se quedan bien plantados en el suelo.  Lo mismo que nosotros, cuando se nos mueve el piso con situaciones difíciles en nuestra vida, nos podemos mecer pero no nos caemos.  Y si nos caemos, observamos qué teníamos que aprender para volver a levantarlos.  Los días pasaron y mi mente se empezó a aclarar... Hasta que pude estar presente.  Lo que noté es que llenamos el espacio con hacer para no sentir y afrontar situaciones que no queremos ver.

Es una práctica que  uso constantemente.  Si he tenido un día en que me siento sin energía, me voy a mi jardín y suelto mis pensamientos. Lo que realmente soltamos es energía que nos drena.    Lo que me he dado cuenta, es que entro en lo que llamo la magia de mi jardín, a un espacio de no tiempo.  A estar presente totalmente.  Sólo cuando estoy en ese espacio puedo observar cosas pequeñas que llenan mi día.  Un colibrí sentado en una rama, una mariposa... Sólo eso es suficiente para agradecer cuando llega la noche.  Todas las noches, agradezco por 3 cosas diferentes cada día.  Puede ser algo tan sencillo como la flor que le salió a mi azalea, un cielo azul, lluvia...  Solo con ver una flor detenidamente o una mariposa, nos lleva totalmente al presente.  Al igual que mirarle a los ojos a
 nuestros animalitos.  La vida se nos vuelve más simple y siento que en la simpleza, es donde pasan los milagros...

Cuando estoy enganchada con situaciones en mi día o situaciones que tengo que manejar, respiro profundo varias veces y me conecto con mi corazón.  Uso mucho lo que he visto en mis contemplaciones de mi jardín, como ese colibrí que me llega a visitar, las flores o sólo la sensación de tranquilidad para sentir agradecimiento en mi corazón.  Es una herramienta que uso mucho antes de meditar para entrar más profundo. Desde ese punto puedo conectarme más fácilmente con mi alma y entrar en agradecimiento.  A través del agradecimiento entramos a la puerta de nuestra alma que es el amor.  El amor tiene la vibración  más alta y si estamos vibrando en amor, podemos sentir paz...


martes, 7 de marzo de 2017

Jardincito del Opi y la Nina:

A pocos días del cumpleaños de mi papá,  me da ganas de escribir de él y de lo que me enseñó.  Cuando mi papá se volvió mayor pasaba mucho tiempo sentado en el jardín sólo observando.  Le encantaba el silencio y se conectaba muy fácilmente con las energías de su jardín.     A veces, cuando lo llegaba a visitar, lo encontraba sentado en una silla afuera en la terraza.  Me decía que con sólo cerrar los ojos, él se podía transportar a las montañas y a su energía. Mi papá era alguien que gozaba mucho su compañía y el estar solo.  "Nunca me he sentido solo, me decía" Cuando era joven hizo mucho montañismo.  Tenía tal sensibilidad que me decía que los árboles se comunicaban entre ellos a través de la red del planeta.    Es un concepto que se habla y se conoce mucho más hoy en día.    Me decía que dejara mis pensamientos volar y que soltara mi mente...me enseñó a escuchar a los árboles, a limpiar mi mente de pensamientos.

Cuando todavía tenía bastante energía, ya bien entrados sus ochentas, me contó de la idea que tenía de poner unos gnomitos en su jardín.  Me preguntó que dónde creía yo que se podían conseguir... Me imaginé el jardín de mis papás como Blanca Nieves y los 7 enanos...no se si me fascinaba la idea..pero.. pensé que si a mi papá le daba ilusión pues.... se los íbamos a conseguir.  Fuimos, con una de mis hermanas, por todos lados buscando enanitos de cemento.  Lo único que encontramos fueron unos pitufos pintados de azul!! Pues ni modo, no era lo que queríamos pero decidimos que era lo que más se acercaba a sus gnomitos.  Se los envolvimos y se los dimos para Navidad.  Para nuestra sorpresa, le gustaron tanto que se puso a llorar de la emoción...!! Eso fue el principio de su despedida y lo que lo iba a ayudar a soltarse...

Mi papá tomó las riendas de su jardincito.  Conseguimos alguien que nos hiciera una pareja de gnomos (los que tienen el gorro rojo puntiagudo).  Quedaron perfectos.  Mi papá, cuando estaban listos, me preguntó, "¿Cómo les ponemos mija?"  "pues...pregúnteles como se llaman papa"  le respondí.  A los pocos días me llamó por teléfono y me dijo, "Ya me dijeron como se llaman mija...Knut y Alinka"  Knut y Alinka fueron los protagonistas de una historia que mi papá escribió.    Conseguimos honguitos, conejos, tortugas...Se dedicó a ver que los pintaran.    Se habilitó un área del jardín atrás de un bosque de árboles.  Le mandó a hacer un camino para que se pudiera pasar por atrás.  Consiguió helechos y otras plantas.  Después vinieron el otro par de gnomitos.. y así tuvo un proyecto que duró como dos años.  Un día, me contó que había escrito una historia de su jardín.  Me traje mi computadora para poderla escribir...La llamó el Jardincito del Opi y la Nina...

En la historia el contó cómo llegaron a este jardín tan lindo la primera pareja de gnomitos, porque habían encontrado un lugar en donde se respetaba a la naturaleza y donde los animales y plantas se podían sentir queridos y cuidados.  En este mismo jardín también estaban los pensamientos y el amor de todas nuestros perritos, que se habían enterrado en el mismo jardín.  También le dió la bienvenida a la otra pareja de gnomitos, Uclac y Danna, que vinieron porque se sentían atraídos a un lugar mágico.  Nos enseñó cómo desconectarnos, cómo soltar nuestros pensamientos y cómo llenarnos de energía.

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El jardín fue una analogía para preparar  el camino para despedirse y poder partir.  

Cuando mi papá murió, les hice una copia  de la historia del Jardincito del Opi y la Nina a todos mis hermanos y a los nietos para que nos recordáramos siempre de él.  Mi papá me enseño la magia que hay en conectarse profundamente con la naturaleza. Lo podemos hacer  aunque tengamos un jardín pequeño.  Me enseñó a gozarme mis momentos de silencio y de solitud.  

lunes, 15 de septiembre de 2014


El Jardín a Nuestro Servicio:

Trabajar conjuntamente con las energías de nuestro jardín, es tener tiempo para contemplarlo escuchándolo y hacer los cambios necesarios.

Una de las  razones mas importantes de utilizar las energías de nuestro jardín  es porque ellas nos regresan a nuestro balance, nos regresan a nuestro estado natural.

 Ese balance se pierde si  el jardín  se deja  sin atención  y crece desproporcionado.  Se  se ve desordenado.  Lo mas importante, es que se siente desordenado.  No podemos dejar que se vuelva todo tan crecido que se mete en nuestro espacio.  Cuando dejamos crecer mucho las plantas y unas están encima de otras, la sensación es que nos invaden.

 En estos años que he trabajado en mantenimientos, lo que mas me ha tocado hacer son remodelaciones de jardines.  Jardines ya existentes, que se han abandonado o simplemente las plantas han crecido  sin tener espacio.

Al remodelar un jardín  yo trato de utilizar las plantas existentes, asi que solo las separo y las reubico.  Algo que siempre me ha costado, es quitar aquellas plantas que ya están enfermas o que ya están viejas.  Sobretodo, me cuesta mucho si tengo que quitar un árbol.

Cada planta tiene su propia energía y el jardín comprende una unidad de esa energía. Cualquier planta que esté enferma, o que este causando algún problema en el jardín  trae desbalance al jardín por lo que trae desbalance a nosotros mismos.  Plantas que hemos sembrado cerca de nuestras ventanas de la sala o del comedor, que cuando crecen demasiado sin haberse podado en su momento, nos paran tapando la vista.  Nos sentimos como en una cueva porque no entra luz. 

Mis papas tienen un jardín enorme en el cual no había nada cuando hicieron la casa, ni un árbol.  Sembraron todo poco a poco, conforme las necesidades.   Sembraron 5 pinos, que me recuerdo que yo era mas alta que ellos cuando los sembramos...de esto hace 40 años.    Mi mama los sembró separados, considerando el tamaño que iban a tener cuando crecieran.  Los pinos, despues de 30 años de estar sembrados, crecieron mas de 15 mts.  A mi me encantaban porque, cuando había viento, se escuchaba el aire a través de sus ramas.  También formaron parte de nuestra niñez, nos pasábamos encaramados durante las vacaciones con nuestros vecinos.  Nos encantaban las vacaciones de Navidad, en donde soplaba mucho viento y se movían las ramas.  Creo que mis papás nunca se dieron cuenta porque  nos hubieran bajado.

En algún invierno, con aquellos aguaceros, se cayo uno.  Por suerte, encima de la pared de mis papas que daba a la calle. Hizo un ruido tremendo y se dieron un gran susto.    Se tuvo qiue tomar la decisión de botar los demás.  Este fue solo un aviso.  No querían esperar a que volviera a suceder y que esta vez, cayeran en la casa de los vecinos. Habían llegado a su tiempo.  

Mi mama estaba triste porque habían formado tanta parte en nuestra vida.  Bajo su sombra, celebramos piñatas nuestras, luego de nuestros hijos, bodas y primeras comuniones.  Nos juntamos una tarde antes de que los cortaran. Lleve tabaco para agradecerles y lo echamos al pie de cada uno de ellos, les pusimos flores en señal de agradecimiento  y nos conectamos con la energía de ellos a través de nuestro Corazón.  Fue una ceremonia de agradecimiento y de soltar.  El tabaco se usa para bendecir un jardín, o cualquier lugar en la naturaleza.  Para agradecer por dejarnos entrar y que nos permita llenarnos de energía.  En este caso, para agradecer lo que fueron en nuestra vida.

La energía de esos árboles se integró en la energía de nuestro jardín.  Fue solo un ciclo de la vida en donde cerramos uno y empezamos otro.  Mi mamá sembró otras plantas, se abrió mas el jardín y hubo mas espacio para sembrar azaleas y otras plantas que necesitan mas sol para florear.   

Al quitar un árbol de un jardín que ya no cumple su función o que puede ser peligroso si se deja,  regresamos esa energía a nuestro mismo jardín.  Todos los árboles y plantas forman parte de un todo.  La energía no se puede crear , por lo tanto, no la podemos destruir. Siempre esta en todas las cosas que nos rodean.


Para poder sentir si nuestro jardín esta en balance, vemos primero con los ojos.  Si las plantas están demasiado grandes,  si hay alguna que esté vieja y que ya no se vea bien, si están enfermas, si necesitan poda o transplante.  Pero tenemos que aprender a sentir los cambios que nos pide el jardín.  Eso solo lo logramos con contemplación.  Observar el jardín,  estar en el sin ningún distractor, sin libros, sin celular.  Las plantas “nos hablan” las sentimos si estamos entonadas con ellas.

Esta semana, salgan al jardín  aunque sea un rato.    Dense una vuelta primero por todo el jardín, observando como están las plantas, qué necesitan, si están creciendo, si están floreando...agradézcanles la belleza que trae a sus vidas.  Las plantas sienten y el jardín responde.  Luego, siéntense (es mejor si tenemos una banquita)  y cierren los ojos por varias respiraciones profundas.  Luego vuelvan a abrir los ojos y miren.  Quédense un rato así. Sientan si hay alguna planta que esta en desbalance.    El "ver"  es una palabra que va mas allá de solo mirar...es, mas bien, sentir con el corazón.  Mientras se practique, se entiende mas.  Es un entender con el corazón, no con la razón.

Tal vez entendamos el verdadero significado de estar presente, en el momento que podemos observar una mariposa pasar frente a nosotros o cuando observamos una flor de nuestro jardín...el tiempo se detiene...no pensamos en nada mas y estamos presentes.

Dejemos un espacio de nuestra agenda llena para solo ser...


lunes, 28 de julio de 2014

analogia de nuestro jardin



ANALOGIA DE NUESTRO JARDIN EN NUESTRA VIDA

Trabajando en mantenimiento de jardines por mucho tiempo, me he dado cuenta de cómo influye en nuestra vida el hacer cambios en nuestro jardín.  El dedicarle tiempo, el observar, el querer que nuestro jardín se mire sano y verde es reflejo de como nos sentimos adentro.

Muchas veces, cuando queremos tener cambios externos en nuestra vida, empezamos a hacer cambios con nuestra rutina, empezamos a, tal vez, hacer una limpia de la casa.  La limpia que hacemos generalmente una vez al año para sacar todo lo que no necesitamos de nuestra casa y darlo a alguien que lo necesita más.  Nos sentimos más livianos.  Al ordenar nuestro entorno externo se ordena nuestro interno.

Cuando hacemos cambios no solo en la casa sino también en nuestro jardín, cuando invertimos tiempo conscientemente,  nos preocupamos que se vea lindo y sano, es una analogía a como nos queremos sentir.  Nos va a responder entrando energía positiva y renovada a nuestra vida. Con solo con darle interés a que nuestro jardín se vea sano y verde estamos cambiando y renovando nuestra propia energía.

Nuestra energía es inagotable, la recibimos del universo constantemente.  Es nuestra decisión como la invertimos.  Depende de nuestros pensamientos y nuestras acciones durante el día de como vamos a renovar nuestra energía o a perderla.  En otro blog me extenderé mas en esto. Una fuente para renovar nuestra energía es un jardín cuidado.

Observando mis propios cambios y haciendo mantenimientos de jardines, me di cuenta que tienen una analogía con nuestra vida.   En un mantenimiento de jardín se poda, se quitan hojas secas, se pica la tierra, se delinean las jardineras, se abona, se riega...se mantiene un balance para que se mire ordenado.

Poda:    En nuestra propia vida, necesitamos podar todos aquellos pensamientos que no nos nutren y aquellas creencias que ya no nos sirven.  Necesitamos soltar el pasado para poder crear y crecer en el presente.  No necesariamente que el pasado haya sido malo, simplemente, para estar presente y tener toda nuestra energía en el ahora. Por lo mismo, quitamos hojas secas para que vengan nuevas. Las plantas se renuevan constantemente, al igual que nuestras células, que se regeneran constantemente.

Picar:  El picar la tierra en un jardín, se hace para que entren los nutrientes y permee más el agua y no se lave.  Nosotros necesitamos hacer un viaje a nuestro interior para observarnos y cambiar aquello que ya no necesitamos, para que se cree un vacío y entre energía renovada.  Necesitamos adentrarnos para poder observarnos y conectarnos con nuestra parte divina, nuestra parte eterna.

Abono y riego:  Las plantas necesitan ser abonadas y regadas.  Cuando empieza el invierno, en las primeras lluvias todo se pone lindo y verde.  Hasta los pájaros se ponen felices.  Viene nuestro invierno, las lluvias.  Las plantas salen de su dormanza y crecen.  Aprovechan del agua de lluvia para crecer.  Nunca crecen igual con agua municipal.

Nosotros también tenemos ciclos, que van con las estaciones.  En Guatemala solo tenemos dos estaciones, pero hay un poco de las cuatro,  pero no tan marcadas. Todavia se celebra la entrada de la primavera, como darle la bienvenida a cosas nuevas en nuestra vida, a que nuestros proyectos empiecen a dar frutos.  Todo lo viejo sale y entra lo nuevo.



El jardín nos trae balance a nuestra vida.