martes, 7 de marzo de 2017

Jardincito del Opi y la Nina:

A pocos días del cumpleaños de mi papá,  me da ganas de escribir de él y de lo que me enseñó.  Cuando mi papá se volvió mayor pasaba mucho tiempo sentado en el jardín sólo observando.  Le encantaba el silencio y se conectaba muy fácilmente con las energías de su jardín.     A veces, cuando lo llegaba a visitar, lo encontraba sentado en una silla afuera en la terraza.  Me decía que con sólo cerrar los ojos, él se podía transportar a las montañas y a su energía. Mi papá era alguien que gozaba mucho su compañía y el estar solo.  "Nunca me he sentido solo, me decía" Cuando era joven hizo mucho montañismo.  Tenía tal sensibilidad que me decía que los árboles se comunicaban entre ellos a través de la red del planeta.    Es un concepto que se habla y se conoce mucho más hoy en día.    Me decía que dejara mis pensamientos volar y que soltara mi mente...me enseñó a escuchar a los árboles, a limpiar mi mente de pensamientos.

Cuando todavía tenía bastante energía, ya bien entrados sus ochentas, me contó de la idea que tenía de poner unos gnomitos en su jardín.  Me preguntó que dónde creía yo que se podían conseguir... Me imaginé el jardín de mis papás como Blanca Nieves y los 7 enanos...no se si me fascinaba la idea..pero.. pensé que si a mi papá le daba ilusión pues.... se los íbamos a conseguir.  Fuimos, con una de mis hermanas, por todos lados buscando enanitos de cemento.  Lo único que encontramos fueron unos pitufos pintados de azul!! Pues ni modo, no era lo que queríamos pero decidimos que era lo que más se acercaba a sus gnomitos.  Se los envolvimos y se los dimos para Navidad.  Para nuestra sorpresa, le gustaron tanto que se puso a llorar de la emoción...!! Eso fue el principio de su despedida y lo que lo iba a ayudar a soltarse...

Mi papá tomó las riendas de su jardincito.  Conseguimos alguien que nos hiciera una pareja de gnomos (los que tienen el gorro rojo puntiagudo).  Quedaron perfectos.  Mi papá, cuando estaban listos, me preguntó, "¿Cómo les ponemos mija?"  "pues...pregúnteles como se llaman papa"  le respondí.  A los pocos días me llamó por teléfono y me dijo, "Ya me dijeron como se llaman mija...Knut y Alinka"  Knut y Alinka fueron los protagonistas de una historia que mi papá escribió.    Conseguimos honguitos, conejos, tortugas...Se dedicó a ver que los pintaran.    Se habilitó un área del jardín atrás de un bosque de árboles.  Le mandó a hacer un camino para que se pudiera pasar por atrás.  Consiguió helechos y otras plantas.  Después vinieron el otro par de gnomitos.. y así tuvo un proyecto que duró como dos años.  Un día, me contó que había escrito una historia de su jardín.  Me traje mi computadora para poderla escribir...La llamó el Jardincito del Opi y la Nina...

En la historia el contó cómo llegaron a este jardín tan lindo la primera pareja de gnomitos, porque habían encontrado un lugar en donde se respetaba a la naturaleza y donde los animales y plantas se podían sentir queridos y cuidados.  En este mismo jardín también estaban los pensamientos y el amor de todas nuestros perritos, que se habían enterrado en el mismo jardín.  También le dió la bienvenida a la otra pareja de gnomitos, Uclac y Danna, que vinieron porque se sentían atraídos a un lugar mágico.  Nos enseñó cómo desconectarnos, cómo soltar nuestros pensamientos y cómo llenarnos de energía.

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El jardín fue una analogía para preparar  el camino para despedirse y poder partir.  

Cuando mi papá murió, les hice una copia  de la historia del Jardincito del Opi y la Nina a todos mis hermanos y a los nietos para que nos recordáramos siempre de él.  Mi papá me enseño la magia que hay en conectarse profundamente con la naturaleza. Lo podemos hacer  aunque tengamos un jardín pequeño.  Me enseñó a gozarme mis momentos de silencio y de solitud.