domingo, 18 de junio de 2017




Mantenimiento del jardín como analogía en nuestra vida:

Empecé remodelando  jardines pequeños para luego después quedarme haciendo mantenimientos.  El jardín es algo con vida, cambia conforme las plantas crecen, se abona, se poda...Sobretodo crece increíblemente cuando llueve.  Es impresionante como nuestras plantas agradecen el agua, sobretodo de lluvia.

Conforme me adentré más haciendo mantenimientos me di cuenta que hay cierta  analogía con nuestra vida. 
Cuando le hacemos un mantenimiento a nuestro jardín necesitamos hacer varias cosas.  La idea del mantenimiento es que el jardín no pierda forma.  Dependiendo de su tamaño el jardín tiene que estar más manicurado si es pequeño o, si es más grande se puede dejar algo salvaje.  Pero igual siempre se necesita cuidar para que no se vuelva una jungla.

El mantener nuestro jardín también refleja en cómo nos sentimos, cómo dejamos fluir, cómo podamos situaciones que ya no nos nutren en nuestra vida. Cuando nuestro jardín está abandonado es lo mismo  que si nos abandonamos a nosotros mismos.  Siempre que entro a mi jardín o a cualquier jardín a podar o a trabajar lo primero que hago es agradecerle a las energías del jardín.  Agradezco a las plantas por dejarme entrar a trabajar.  

-La poda es de lo más necesario en un jardín, aparte del agua.    Ayuda a que las plantas se renueven, a darles forma.  Muchos arbustos  necesitan que les corten las ramas secas y esto sirve para que les  entre aire entre las ramas y así evitar plagas.  A veces necesitamos hacer una poda más drástica para darle vida a un seto o a acortarle las ramas a un árbol o arbustos que han crecido mucho. Necesitamos podar para dejar entrar luz a otras plantas más pequeñas. Qué en nuestras vidas necesitamos podar para dejar entrar luz...Las plantas necesitan luz y sol para vivir.  Aunque una planta sea de sombra tiene que tener luminocidad o no prospera.  Necesitamos luz en nuestra vida.  Cuando prendemos la luz en un cuarto que está obscuro, no queda nada de obscuridad...

Hay plantas que es necesario quitarles las hojas secas y podar la flor que está marchita hasta donde empieza el tallo.  Como los agapantos, los lirios, los acanthus, etc.    Cuando quitamos hojas y ramas secas, qué parte de nuestra vida necesita renovarse.  Qué situación tenemos que cortar o cambiar para poder crecer....Para los que hemos tenido la suerte de ir a bosques naturales, podemos ver que la naturaleza es tan sabia, que se renueva sola,  sin necesidad del humano. Tal vez nos enseña a aceptar el cambio y a observar.  

  A mi me encanta podar, me encanta ver cómo las plantas se benefician y mejoran y se renuevan.  Me encanta ver cómo empiezan a salir hojitas nuevas.  Mi Tía Carmen siempre me decía, "tienes que tener cuidado dónde podas corazoncito porque una vez cortas, ya no puedes pegar la rama"  Así que siempre observo qué rama o qué es lo que quiero lograr antes de empezar con la tijera.  Hay que tener también buenas herramientas, con buen filo.  Al terminar de usarlas, siempre es bueno secarlas y guardarlas en un lugar donde no se oxiden.

-Picamos o aireamos la tierra para que le entre oxígeno y agua.  También para que pueda absorber más fácil los fertilizantes.  La tierra se apelmaza con el sol y se lava con el agua. Tenemos nuestras amigas las lombrices que nos ayudan naturalmente a mover la tierra.   Cada año, es bueno echarle broza (material orgánico descompuesto) a todo el jardín.  Esto ayuda a que mantenga mejor la humedad en época de verano.  Nosotros también necesitamos escarbar un poco en nuestro corazón y ver qué creencias tenemos que cambiar y qué pensamientos nos están drenando. A quién tenemos que perdonar para poder empezar de nuevo.  Pero para poder sacarlos los tenemos que escarbar y ver dónde nosotros creamos nuestra realidad...Muchas veces lo más fácil es echarle la culpa a los demás de lo que nos afecta en nuestra vida.  Observando y aprendiendo a adentrarnos podemos llegar a nuestra alma para poder hacer los cambios que necesitamos.

-Esas malas hierbas...! cuando empieza a llover, es lo primero que empiezo a arrancar.  Sale monte por todos lados!! Y me disfruto arrancarlo , porque quiero ver limpio mi jardín.  Acabo de leer en un libro precioso que dice que a la tierra no le gusta estar desnuda.  Siempre le gusta que le crezca algo, al menos que no tenga nada de luz o que sea en un desierto donde no hay agua.  Empecé a ver las malas hierbas de otra manera.  Son tan fuertes y aguantadoras (resilient), pero igual, en un jardín pequeño o en nuestras macetas no las queremos por todos lados. Es increíble como los pájaros y el viento nos llevan las semillitas por todos lados.   Cuando tengo épocas en mi vida en donde siento que no salgo de darle vueltas a la cabeza pensamientos que no me nutren,  arranco monte con la intención de sacarlos de la mente y limpiar mis pensamientos.  En la simpleza de nuestro jardín podemos regresar a nuestro centro...si estamos dispuestos.

-Agua...ahhh...no hay nada más delicioso que las primeras lluvias, cuando podemos escuchar el agua que viene acercándose y luego oler a tierra húmeda.  Esos primeros aguaceros nuestros nos llenan el alma.  En los meses de verano,  tenemos que cuidar nuestra preciada agua.  A la hora de hacer un jardín o de sembrar algo nuevo tenemos que siempre considerar la necesidad de agua de la planta y de si vamos a tener suficiente para regarlas.  Tenemos que siempre estar conscientes de que nuestro jardín nos ofrece amorosamente un resguardo verde, pero tenemos responsabilidad de cuidarlo.  Somos parte de un todo y no podemos vernos separados de todo nuestro entorno.  Al regar nuestro jardín regamos nuestra alma.  Me encanta visualizar cómo el agua llega a las raíces de las plantas.

-Alimentarlas es parte importante de su crecimiento.  Es importante abonar para fortalecer raíces y producir hojas y flores sanas.  Es importante la luz y el sol y ese es gratis!! Las plantas reciben sol y esa luz ayuda a la producción de oxigeno, de azucares y almidones de la planta la cual la lleva por todo su tronco para alimentar a la planta.  Esta también absorbe minerales y agua de sus raíces.  Cuando vemos el milagro que hay todos los días en la naturaleza no nos queda más que estar agradecidos y verla con humildad.

Si tenemos un oasis en nuestra casa, por pequeño que sea, aunque tengamos solo macetas y lo cuidamos con amor y con consciencia, podemos llevar ese oasis a nuestro entorno.  Con la gente con la que compartimos, con la gente con la que nos atravesamos en la calle.  Podemos empezar a ver dónde podemos hacer cambios en nuestras vidas, dónde tenemos que sanar , dónde soltar lo que ya no nos nutre, dónde y a quién perdonar y perdonarnos para poder hacer el cambio que queremos ver en nuestras familias del alma y de sangre,  nuestro trabajo, nuestro país y en el planeta...